sábado, 7 de diciembre de 2019

Templo de San Bartolomé Apóstol en Cocucho Michoacán México

Michoacán tiene una cultura extraordinaria, cada rincón de nuestro estado tiene secretos inimaginables, te invitamos a que conozcas las capillas y templos de la Meseta purépecha, con sus cielos historiados, en donde, entre los s. XVI y XVIII los artistas indígenas interpretaron los textos sagrados en exquisitos artesonados policromados.

Vale la pena que los michoacanos, los turistas y visitantes nacionales e internacionales, conozcan el sincretismo cultural y religioso plasmado en las bóvedas de muchas de las capillas y templos michoacanos. 

En la Meseta Purépecha, muchos de los templos están dedicados a Santiago, representado a lomos de su caballo blanco, el mismo color que se atribuye al Dios purépecha de la guerra Curicaueri o a los calzonzin o emperadores. Otras capillas tienen una clara vocación didáctica.

Cocucho es un poblado que se caracteriza por su producción artesanal.

Las mujeres de Cocucho elaboran bordados en punto de cruz y elegantes ollas y jarrones de barro con un resplandor metálico. A estas grandes ollas se les llama “cocuchas”.
A lo largo de la calle principal encontrará talleres en donde podrá adquirir cocuchas.

El Templo de San Bartolomé Apóstol es un bello edificio que destaca por su sencillo campanario, su techo de tejamanil, su cruz atrial y el artesón del sotocoro con una gran pintura de Santiago Apóstol y otras de ángeles músicos.

Este tesoro arquitectónico del siglo XVI fue elaborado con piedra y lodo dándole un estilo austero. Su decoración representa los símbolos de la pasión cristiana. En el retablo principal sobresale una pintura de la Inmaculada Concepción y una escultura del santo patrono de Cocucho: San Bartolomé Apóstol. 

El Coro bajo de la iglesia está decorado con una alegoría de Santiago Apóstol, que incluye una hermosa interpretación de arcángeles tocando instrumentos musicales de la edad media.

*Curicaueri
También mencionado como Tirepenie Curicaueri, Curicaveri, Cuiricaveri, Curicaberi, Kurhikuaeri.
Dios del fuego y la guerra, se le considera la deidad más antigua de los Tarascos. Identifica al enemigo y beneficia a la gente con bonanza material y un hogar con mujeres e hijos. Su representante en la tierra es el "cazonci", el Señor a través del cual los "súbditos" reciben las disposiciones de todo lo relacionado con la guerra.

También se dice que Curicaueri era una Piedra (probablemente un núcleo de obsidiana) de la cual se extraían navajas o pedazos que se le daban a los Señores para que hicieran conquistas en su nombre o para que ocuparan un determinado lugar. De hecho, tener la piedra era un requisito para ser Señor. Ésta se guardaba en un arca, se envolvía con mantas y pieles de venado, se ponía en un altar y se le hacían ofrendas.

Los atavíos de Curicaueri se guardaban en la llamada Casa del Águila, la cual estaba dedicada al Dios. Las mujeres le hacían mantasi y los hombres participaban en las guerras para defenderlo. Curicaueri estaba estrechamente relacionado con el fuego y quizás por eso los señores acostumbraban teñirse el cuerpo de negro con humo.

Su culto, servido por el mismo rey tarasco, comportaba los sacrificios humanos y su secuela de guerras santas. Las víctimas, como personificación ritual del dios, ostentaban adornos de plata en la cabeza y grandes disco de oro o plata en el pecho. Culminado el sacrificio las cabezas eran colocadas en el eraquaréquaro, equivalente al tzompantli ("hilera de cráneos") de los mayas.

Cuando alguien perecía a causa de un rayo, un “fuego divino”, devenía en objeto de deificación. Cuando moría el "cazonci", su cadáver era ofrecido como la máxima ofrenda a Curicaueri.

La veneración doméstica estaba vinculada con el fogón, el humo que se generaba de ellos era la vía de contacto entre los humanos y las deidades de los espacios celestes.

*Las «cocuchas», son aquellas ollas altas de sinuosas curvas e interior oloroso a tierra húmeda que han fabricado desde hace años y múltiples generaciones por las mujeres cocuchenses.

Una de las mujeres de la comunidad nos platica sobre la producción de dichas artesanías: «Pues esto son dos meses de producción. El material barro se amasa con los pies y se le echan arena y agua. Y ya cuando está lista empezamos a hacer la mitad de la parte de abajo y después de cinco días la enderezamos para meter el oyete o sea la boca. Luego se pule y se quema y le echan maíz molido», declaró una de las artesanas de la localidad.

Debido a este proceso, el olor de ellas cocuchas es de tortilla, además de que dicho ingrediente aporta la tonalidad característica de estas artesanías.

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Vicente Amador Araiza González
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viernes, 6 de diciembre de 2019

Templo de Santiago Apóstol en Nurio Michoacán, México

Esta iglesia muestra la tradición arquitectónica heredada de los árabes con techumbres de madera y vigas inclinadas, conocidas como alfardas. El estilo de la construcción se plasmó en el mudéjar y no fue sino hasta que comenzaron a usarse las bóvedas de mampostería que éste se sustituyó. En general en la iglesia puede observarse el trabajo en madera que se realiza en la región. Santiago Apóstol es el santo patrono de todo Nurio y se le celebra cada 25 de julio.

De entre los pueblos de la meseta purépecha, Nurio parece particularmente interesante. Por una parte, es uno de los asentamientos que se encuentran a mayor altitud en la Sierra Madre Occidental Michoacana, recostado sobre una colina. Eso permite que la mirada se extienda a lo lejos y disfrutar un paisaje estético en alto grado y, al mismo tiempo, descubrir la composición y manejo de las tierras agrícolas. Nurio está conectado con poblaciones en distintas direcciones: Cocucho, Ocumicho, San Felipe de los Herreros, Angahuan, Uruapan y Paracho. Por esta última carretera está a 8 Km. de la desviación que transita por Pomocuaran. En todos los casos, antes de trepar a la loma de Nurio se recorre un valle agrícola, arrebatado al bosque, en donde se siembra maíz, frijol, trigo, con un procedimientos por hectárea. En las laderas de los cerros se pastorean borregos; todo lo cual ofrece un hermoso espectáculo para el visitante.

Por otra parte el pueblo mismo tiene personalidad propia. Su aspecto. La impresión que producen sus calles y viviendas, no parece estar en consonancia con la antigüedad y la historia del poblado. Nurio es una comunidad cuyas calles son amplias y bien trazadas. Todas adoquinadas, excepto la que, con pavimento, atraviesa la población. Las casa son de un frente bastante amplio, bien alineadas y luce reciente la pintura de sus fachadas. Por las calles silenciosas y soleadas caminan féminas con sus atuendos típicos y, en muchos casos, sus caras de niñas. Aunque son bilingües, sus intercambios se dan en el dialecto purépecha.

La calle Lázaro Cárdenas, tal vez la más ancha, desemboca frente a una plazoleta en que se cuenta con cancha deportiva, jardín y, al fondo la capilla de Santo Santiago y la Huatapera u hospital con su capilla dedicada a la Inmaculada Concepción. Este conjunto religioso se conecta en tradiciones orales con el benefactor de los purépecha, Don Vasco de Quiroga y con los evangelizadores franciscanos, en particular se atribuye a Fray Juan de San Miguel, fundador y benefactor de muchos pueblos indígenas. En las mismas obras aparecen las fechas de terminación de 1639 para la capilla de Santo Santiago y 1631 para la capilla de la Inmaculada. En ellas se conservan retablos, pinturas y un coro de valor excepcional. Todo ha sido restaurado por el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) con aportación de particulares; y, para su cabal comprensión, van acompañados de notas explicativas que están colocadas al pie de cada obra sobresaliente.

De esta manera, visitar Nurio puede convertirse en una expedición para revivir el pasado y las raíces de los pueblos de la región. La ocasión puede ser cualquier día pero el pueblo es más colorido en los días de fiesta, Semana Santa, Santo Santiago el patrono (15 de julio) 1 y 2 de noviembre, Navidad y ahora con mayor refinamiento la Feria de la Mazorca, del 10 al 14 de octubre, que comprende elección de la reina, exposición y concurso de productor agrícolas y artesanales, concurso de bandas, danzas de los raiceros y los viejitos, juego de pelota, exposición astronómica.

No hay restaurantes, pero se venden carnitas, tortillas y otras comidas que bien permiten armar un platillo típico.

Capilla de la Inmaculada Concepción Nurio, La Huatápera
La Huatápera u hospital junto con la capilla están dedicadas a la Inmaculada Concepción. Este conjunto religioso cuenta con un estilo barroco que data del siglo XVII. Dentro de la capilla se encuentra un alfarje firmado por el pintor Gregorio Cervantes y el carpintero José Characu en 1803, donde destacan varios elementos de influencia del estilo rococó. Actualmente este recinto se encuentra restaurado y ofrece nuevas notas explicativas en cada obra sobresaliente para su mejor comprensión.


Vicente Amador Araiza González
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jueves, 5 de diciembre de 2019

Capilla de San Miguel Arcángel Pomacuarán, Michoacán, México

Esta capilla se ubica en la localidad de Pomacuarán, municipio de Paracho de Verduzco. Fue construida en el siglo XVI. En uno de los muros exteriores se puede leer "1672" que se cree que es la fecha en que se llevó a cabo la reconstrucción. La nave está delimitada por muros de piedra con lodo y cal. El techo del lugar está finamente pintado con figuras y símbolos religiosos. Cada 29 de septiembre se llevan a cabo festejos en honor del santo patrono de la capilla.

Pomacuarán es un pequeño poblado, como muchos de los poblados de la meseta P’urhépecha, que se ubica en la carretera, ahora asfaltada, que comunica a Paracho con una serie de comunidades de la sierra, entre ellas San Felipe de los Herreros, Nurio, Cocucho, etc. Se asienta en una pequeña loma, que un tiempo fue rodeada de una selva de pinos y pinabetes.

El conjunto de casas, ya modernizadas de concreto y de techos de lámina, se acomodan a lo largo de la carretera como si quisieran dormir a la orilla del asfalto.

Sabemos que los frailes Franciscanos fundaron la antigua Iglesia cuyos muros y ruinas se encuentran al pie del cerro, frente al actual poblado. La actual Iglesia del pueblo, es lo que era la antigua capilla del Hospital, que como todas las capillas no tiene campanario y las campanas se ubican a la entrada del atrio actual, en una estructura independiente y muy sencilla. En medio del actual atrio la cruz de cantera, elemento fundamental en todos los atrios de los templos P’urhépechas. Esta capilla forma parte de las Iglesias o Capillas que Vasco de Quiroga, llama “las Capillas Sixtinas de Vasco de Quiroga”, por estar decoradas con pinturas y expresiones religiosas dibujadas en los techos de madera.

Desde afuera no se percibe la riqueza pictórica de arte netamente popular del maravilloso cielo que se encuentra pintado en las tablas de la cubierta interior con un profundo sentido religioso en donde las escenas marianas se mezclan con el antiguo testamento y las bienaventuranzas, precedidas por ángeles que desde el coro entonan música celestial.

Es curioso que en la actualidad sólo se conserve la capilla del Hospital que funciona como la única Iglesia, contrario a lo que sucede con la mayoría de los conjuntos religiosos de esa época donde lo que permanece en el tiempo es la Iglesia y se tienen abandonadas o desaparecidos las capillas de los Hospitales.

Si usted viene por esta región, no deje de hacer un alto en la capilla del hospital de Pomacuarán, vale la pena detenerse en este pueblito singular y admirar otra de las múltiples capillas sixtinas de Vasco de Quiroga. No se arrepentirá.



Vicente Amador Araiza González
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