martes, 10 de diciembre de 2019

Capilla de la Inmaculada Concepción Zacán Michoacán, México

El poblado hoy conocido como “San Pedro Zacán”, se ubica en el corazón de la meseta P’urhépecha, metido en lo que queda hoy de los bosques de pino.

Según sus moradores, su nombre es P’urhépecha y significa pedregal.  La comunidad indígena de Zacán, históricamente ocupa un lugar importante en el quehacer cultural del pueblo purhépecha; es reconocida la calidad de las bandas de música, así como la riqueza de sus creaciones musicales, interpretadas incluso en el medio artístico internacional; sus danzas de Los Viejitos y Los Negritos principalmente, así como una serie de festividades a lo largo del año, además de contar con monumentos arquitectónicos religiosos del siglo XVI como el templo en honor a San Pedro, la capilla de Santa Rosa de Lima y la Huatápera

Así es Zacán en los días ordinarios; pasivo, muy tranquilo, aún si se le visita en domingo, parece disminuido por la grandiosidad del paisaje. Pero hay días particulares durante el año que se transforma, parece renacer y sus fiestas son muchas comenzando por el año nuevo (1 de enero), día de reyes (6 de enero), la candelaria (2 de febrero), Semana Santa (variable, marzo o abril), San Pedro, a quien está dedicada la Iglesia (29 de junio), La Magdalena (22 de julio), la Virgen de la Asunción (15 de agosto), las fiestas patrias en septiembre; todos los santos (1 y 2 de noviembre), navidad en diciembre. Pero de todas, mención aparte merece la fiesta de San Lucas (18 de octubre) patrón de los ganaderos que se une a la Gran fiesta de los pueblos purhepechas. Esta es la fiesta de las fiestas en Zacán.

Durante 3 días, el pueblo que parecía vacío, se llena con el retorno de los hijos ausentes, la afluencia de turistas y desde luego de comerciantes que abarrotan materialmente los espacios de la calle principal, ofreciendo los más variados productos alimenticios típicos de la región además de atractivos artículos artesanales hechos en madera, cestería y sombreros.

Además de la festividad religiosa y el festival cultural de música y danza purhépecha, se llevan a cabo encuentros deportivos entre comunidades; por las calles se ofrece exhibición del juego purhépecha de pelota o huárukua, se corren toros a la manera de Pamplonadas, aunque con mayor control de los animales, se venden comidas típicas, en especial los atoles de los que llegan a ofrecer hasta 60 sabores.

Sin duda el alma de la fiesta cultural se desarrolla en el auditorio. Desde las 5 de la tarde y hasta bien entrada la madrugada desfilan ante los asistentes grupos de músicos, cantantes de pirekuas (típicos de la región), danzantes provenientes de todos los pueblos purhépechas y convocados a participar en esta gran muestra artístico-cultural. El último día tiene lugar la fase final del concurso, se dan las eliminatorias y la premiación a bandas, orquestas y pirekuas participantes en las distintas categorías.

Paralelamente en la Huatapera, hoy Casa de Cultura, se lleva a cabo el concurso textil donde se pueden admirar hermosas prendas bordadas en punto de cruz o hilados en telar de cintura: vestidos, blusas, camisas, mantelería, son las piezas que más se exhiben y pueden ser adquiridas por quien lo desee.

En Zacán uno puede apreciar lo mejor del arte y la sensibilidad de pueblo purépecha.

Por ello, es aquí, en Zacán, el corazón de nuestra cultura, donde se rendirá un homenaje a la raza purhépecha con la instalación de las esculturas a Nuestras Raíces, obra de arte que fue elaborada por el escultor José Luis Padilla Retana, en el año de 1992, en conmemoración de los 500 años del descubrimiento de América en 1492. Pero más que a manera un homenaje, el maestro Retana estampó en la expresión de dicho monumento, la dignidad, el respeto y señorío que caracterizó al indio purhépecha.

El autor de la obra, es también autor de Las Tarascas, el Monumento del Bicentenario, Los Constructores de Valladolid, el Monumento al Arte, la Diosa Témis, Hidalgo y Morelos, Melchor Ocampo, Vasco de Quiroga, la Mariposa Monarca, el Apóstol Santiago, entre otras más.

Para la obra Nuestras Raíces, se basó en la crónica de Michoacán de Don Pablo Beaumont donde dice que los purhépechas, "era gente robusta, muy trabajadora y, entre las otras naciones de indios, la más hermosa".

"Eran tiradores de arco y flechas y eran tan diestros que, a más de cien pasos, no erraban un pequeño blanco".

Otra característica de la raza purhépecha era la obediencia a sus leyes, el respeto a los demás y a su religión; cuando alguien infringía sus leyes, se sabe era castigado severamente y en caso de adulterio, homicidio o robo, eran condenados a muerte.

En los vestigios de su artesanía, se muestra que eran grandes alfareros, plateros, canteros, carpinteros, tejedores de algodón, de plumería y de pelos de conejo.

Además de ser grandes estrategas militares, como el caso de los aztecas a los que no permitieron la entrada ni conquista de su reino al derrotar al Rey Axayácatl.

IRECHA, con atuendo descrito en la Relación de Michoacán, como son los tres cascabeles de víbora en las orejeras, el bezote, el carcaj con sus flechas y arco, las patas de venado en las piernas que le daban ligereza y sigilio.

La IRERI, con atuendo de gala, su capa de plumería y un colibrí en la frente, acompañando al IRECHA.


Capilla de la Inmaculada Concepción Zacán
La Capilla de la Inmaculada Concepción de Zacán forma un conjunto con el hospitalito. Fue construida por los franciscanos en 1560. En sus inicios la capilla estuvo dedicada a la Inmaculada Concepción, también conocida como Nana Huari, pero actualmente está consagrada a Santa Rosa de Lima. Esta Capilla conserva uno de los artesones o también llamados cielos historiados mejor elaborados en la región en el que se muestran imágenes de la Letanía Lauretana que datan del siglo XVIII.

La Capilla del Hospital está dedicada a la Inmaculada Concepción de María, como casi todos los Iuritzios, cuya advocación fue auspiciada por D. Vasco de Quiroga. El techo de la Capilla, de madera y con pinturas alusivas a la letanía de la Virgen, dibujada y escrita en español y a cuyo conjunto se le denomina “artesón”. Las representaciones angelicales corresponden a querubines y solamente encontramos dentro de la jerarquía angelical a San Miguel y San Gabriel, uno pregonando la castidad de la Virgen como su paladín y el otro, anunciando también su futura maternidad plena de pureza.

Las mujeres de Zacán, conservan la hermosa tradición del bordado en punto de cruz y siguen elaborando los preciosos uanengos multicolores, los mejores de la zona P’urhépecha.


Iglesia de San Pedro Zacán
La construcción de este templo estuvo a cargo de la orden de agustinos durante el siglo XVI. La iglesia tiene una nave con un altar en el centro cuyos retablos están ricamente decorados con figuras barrocas en tonos dorados.Cuenta la historia que la Parroquia de Zacán formaba parte del Convento de los Agustinos que fundaron por el año de 1575 y que formaban un grupo de obras en esta región: Los conventos Agustinos de Santa ana Zirosto, San Juan Parangaricutiro, San Pedro Zacán, San Felipe de los Herreros, Santiago Tingambato y San Idelfonso Taretan. Una hermosa Iglesia de una nave y con un altar central de retablos dorados con expresiones del barroco mexicano.

Separado por la actual carretera que va al municipio de los Reyes, se encuentra el Hospital construcción con sello Franciscano, y que se supone fue una construcción previa al convento de los Agustinos. El conjunto actual que constituye la huatápera y su iuritzio o sea el hospital y la capilla de la Inmaculada Concepción o Nana Uarhi, se ubica frente a lo que fue un amplio atrio-cementerio, hoy convertido en plaza cívica. La huatápera de Zacán es muy similar a la huatépera de Uruapan, con un sello Franciscano y su detalle o construcción en “L”.


Vicente Amador Araiza González
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